Estuvo el Dúo Salteño por estos pagos. La presencia de dos gigantes de la cultura argentina no podía pasar inadvertida, por eso le pedí al visitante de este blog Pablo Ferrero que cuente qué vió y qué escuchó. Este es su testimonio.A veces hay momentos en los que recién cuando las fichas caen uno toma conciencia de lo que son. A mi personalmente me tocó una tarde fría de junio, un sábado para ser más exactos luego de presenciar un show en el Teatro Español.
Llegaron un viernes 5 de mayo de la mano de la Negra Grandón y el Vasco Urioste, y por fin el Dúo Salteño nos emocionó en la sala, en el hermoso auditorio y cálido que siempre es el Teatro para estos espectáculos.
No soy fanático del Dúo ni mucho menos, no tengo discos de ellos, no los reconocía físicamente hasta el viernes (o unos días antes por los afiches), pero de algo estaba seguro…al show había que ir, pues estaba ante las pocas posibilidades de verlos y sabiendo que son la parte viva de una historia riquísima de músicos argentinos, que son los padres de una forma de no sólo de hacer sino de sentir la música, incluso como propuesta política.
El show fue emocionante y el calor del público se sintió desde el primer gran y cerrado aplauso. Al otro día el Chacho Echenique nos confesó entre tantas cosas que el público pampeano, lejos de lo que todos creemos, es muy cálido y que sintió el feedback desde el primer momento, “…ojo eh?...no confundamos frío con silencioso y respetuoso…yo sentí el ritual, sentí el calor, sentí el cariño desde el primer momento…” dijo, con su hermosa tonada salteña que ni los años en Buenos Aires pudieron borrar.
Pero lo que quiero rescatar es – además de la corajeada de los productores locales y del hermoso show que dieron – es lo que pudimos vivir con Juani y La Negra en casa del De Pián.
Particularmente he estado con algunos de estos “grosos”, pero la verdad es que el medio día que se hizo tarde (y pocas ganas de ver Argentina – Colombia) fue una de las más gratificantes de mi vida y que la recodaré y las guardaré en mi como esas cosas muy grosas que le pasan a uno. Reitero que estábamos compartiendo en la cálida casa de Juani un almuerzo con un histórico, con uno de los tipos que marcó un quiebre en el folklore, con un tipo que a sus años sigue en la búsqueda, que busca su esencia, que es esa búsqueda está según él, lo que lo moviliza.
Uno va esos encuentros como dudando, como no sabiendo de qué hablar, como al encuentro con un prócer…¿qué se le pregunta a un prócer sin caer en lugares comunes?.
Cuando Juani me invitó no tenía mejor cosa que hacer que acomodar unos libros que están aún sin acomodar. Acepté con dudas o como para vanagloriarme luego diciendo “ayer comí con uno de los del Dúo Salteño”, pero por eso salió lo que salió. Fui con esas pocas expectativas pero lo que luego pasó en lo de Juani, junto a la señora de Chacho y la Negra Grandón no lo puedo poner todo acá, ni lo puedo explicar en su totalidad. Me emocioné varias veces, nos emocionamos varias veces y el hombre se fue sintiendo parte de nosotros desde que compartió el arranque del pollo deshuesado. Arrepentido de no acordarse tan fresco su paso por la ciudad y que algunos se enojaran públicamente por eso. “En esa época, que era tocar y disparar (de las persecuciones políticas), no recordás dónde tocás….ahora me acuerdo un poco más y viendo algunas cosas, yo estuve acá…pero a las disparadas, todo es lo mismo…a mi me gusta estar, compartir, quedarme unos días más, saber qué pasa, con qué gente estás…ahora nunca más me olvidaré de La Pampa”, nos confesó el Chacho. Ya lo había adelantado en la sala el viernes a la noche y lo afirmó en ese almuerzo, le encantó La Pampa, su geografía, su gente, su música. Se mostró emocionado cuando se le regaló un libro de Bustriazo de parte de la Editorial Voces de la CPE, junto con el disco de Martín Santa Juliana. Admira a Bustriazo y a Olga Orozco, a quién conoció luego que en 1992 Olga le entregara un premio por la UNESCO.
Lo groso es que él se sabe parte de la historia, pero nunca le interesó ni se propuso ser “famoso”. Abriéndonos los ojos acerca del mundo escondido de productores, hijos y entenados, de la búsqueda fácil del reconocimiento, coherente con lo que dice y hace, mostrándose como es, liso y llano, de carácter fuerte y sincero, sin necesidad de esconder nada ante tres jóvenes que poco conocemos de estos temas, el Chacho nos dio una lección de vida, nos entregó una parte de su alma y nos contó cosas que nunca imaginamos y que me llevaré a la tumba. Ni hablar con el respeto con el que nos escuchó y con el que compartimos visiones de cómo vemos el mundo, el país, la cultura, y mucho más cuando nos mostraba “arreglos” musicales, formas de componer, las imágenes que se le cruzan por la mente cuando le compone a un amigo con Hamlet Lima Quintana o Armando Tejada Gómez, de cuando conoció a Jacinto Piedra y tantas otras cosas que no alcanza este espacio para mostrarlo.
Me dolió mucho que el Teatro no estuviera más colmado, que la gente no respondiera como ellos y los que hacen el esfuerzo de traerlos se merecen. No es excusa que no se los conozca, son parte de la historia grande y rica de la música de nuestro país y del Latinoamérica. Eso sólo basta y sobra para que hagamos el esfuerzo de ver quiénes son esos dos que revolucionaron la forma de cantar el folklore. Me duele la falta de sensibilidad ante esas cosas y la falta de apoyo. Me duele la falta de curiosidad que tenemos todos y la apatía generalizada ante estos eventos. Ellos se lo pierden.
“La gente joven es la que nos movió a volver”. “Siempre estoy buscando dentro mío quién soy, cuál es mi esencia”. “En esa búsqueda me muevo, poco me importa si afino o no…yo busco y me busco, y eso me mueve y me mantiene vivo.”
Frases como éstas dejó caer el Chacho en la comida que nos preparó Juani y la tarde fue cayendo y la noche nos fue ganando, y se fueron, su señora y él a seguir viendo gente, a conocer más la historia de la llanura, a descubrir, a buscar…y a nosotros, poco nos importó si Argentina le ganaba a Colombia.
Gracias Negra y Vasco por traerlos. Gracias Chacho por esa tarde.