sábado, septiembre 27, 2014

Miradas sobre las agencias de noticias

En 2010 fuimos con Hernán Di Bello al Congreso Mundial de Agencias de Noticias, que se repartió entre Buenos Aires y Bariloche. Hicimos algunas entrevistas a directores de agencias con vistas a reeditar nuestro "30 Líneas" o hacer un libro nuevo... bueno, el tiempo pasa, el libro no apareció y ese material le puede servir a alguien. Acá va la primera:

Gilbert B. Maimbo. Director de Zambia News and Information Services (Servicios de Noticias e Información de Zambia). Bariloche, octubre/10

-¿Qué opina del Congreso?
-Es muy interesante porque se produce el encuentro de agencias estatales y privadas. Es un lugar donde podemos compartir nuestras ideas y experiencias, y podemos tener información de todos. La información es crítica para el desarrollo de cualquier país. Si no se diera la información correcta, no podrían tomarse las decisiones correctas.

No hay una línea divisoria entre las agencias estatales y privadas, porque lo que están haciendo en el Congreso es darnos la información precisa.

En todo el mundo la información llega a las agencias y depende de nosotros cómo damos esa información, para que la gente pueda tener su propia opinión.

-¿Es su primer Congreso de Agencias?
-Este es mi primero, pero nuestra agencia ha ido a otros, de los cuales nos beneficiamos. Hemos podido firmar convenios de entendimiento con otras agencias.

-¿Cómo trabaja su agencia?
-Trabajan 300 reporteros, en todo el país. Los clientes son estaciones de radio y también damos nuestro servicio a algunos periódicos. Podemos dar noticias de acuerdo a la zona y tenemos acuerdos con otras agencias africanas.

-¿Cuál es la situación de las agencias africanas?
-No puedo hablar de otras. Lo que una agencia debería hacer es difundir las noticias con objetividad, y eso es lo que hacemos en la nuestra, porque otras agencias privadas nos toman como fuente. La mayoría de los medios de nuestro país nos respeta por eso.  No somos una herramienta del partido gobernante.

-Las noticias que salen de África suelen ser de gente matándose entre sí o sufriendo el hambre, ¿cómo se trabaja con eso?
-Lo que tenemos que hacer con esa información es alertar a las autoridades, para ayudar a esa gente a resolver sus problemas.

-¿Y hay buenas noticias?
-Ahora, para nosotros, las buenas noticias son noticias. Tenemos que hacer un balance entre buenas y malas, sobre todo si es algo para ayudar a nuestra nación.

viernes, septiembre 26, 2014

Un cachito de Oximoron



Juani De Pian, Hernán Basso y Pablo Ardovino (ellos son Oximoron + invitados), teloneando a Liliana Herrero, en el Aula Magna de la UNLPam.

jueves, septiembre 25, 2014

Una experiencia de producción en radio (exclusivo para este blog)


En alguna ocasión un viejo amigo salvadoreño, radialista de hueso colorado, me dijo que un programa de radio es como preparar un platillo de comida, y me aseguraba que el guion era la receta, si el guion es claro, decía, el programa saldrá bien.

Aunque la analogía me sonó a cliché, no dejó de gustarme, pero no la compartía del todo, para mí es cierta a medias, pues en asuntos de producción radiofónica de nada sirve tener una buena receta de cocina si no se tiene a un buen cocinero, en este caso productor, que sepa manejar los ingredientes de manera magistral, pues una pizca de más convertirá ese platillo sonoro gourmet en una verdadera bazofia.

¿Qué se necesita para que alguien pueda ser un buen productor de noticias radiofónicas? Seguramente hay muchas características que usted puede imaginar, pero para mí son dos las que nunca pueden faltar, capacidad de reacción y una buena lista de contactos, si se carece de alguna de ellas, olvídese del asunto.

A lo largo de mi de por sí corta trayectoria en medios de comunicación he tenido la oportunidad de colaborar con varias emisoras de Jalisco (en donde vivo actualmente y de donde soy), y en algunas radios de Centroamérica (en El Salvador, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, y como consultor en temas de comunicación para Naciones Unidas en Centroamérica ) y he notado muchas similitudes en cuanto a la forma de producción, pero sobre todo diferencias; las radios centroamericanas son más rítmicas, tienen más vida que los noticiarios radiofónicos en mi país, ¿por qué tenemos que hacer noticias de manera tan formal, seria, y en algunos casos, hasta aburrida?, la respuesta es que no “tenemos que” es simplemente algo que se nos ha enseñado en las escuelas de periodismo y que hemos aprendido en la vida cotidiana.

Durante los noticiarios deberían aprovecharse todos los elementos sonoros con los que cuenta la radio, no sólo usar la voz, deberíamos mezclar la música y los efectos de sonido de una manera muy natural, finalmente no se perderá la seriedad de la información, sino que servirán como herramientas para reforzar lo que queremos contar; ¿se imagina usted escuchar en radio una noticia sobre una manifestación y que de fondo se escuchen los gritos y las consignas? ¿escuchar el sonido de disparos y aviones mientras contamos lo que pasa en una guerra? ¿una gota de agua cayendo lentamente mientras se informa de la sequía que azota nuestra comunidad?

No sé usted, pero yo quisiera apostarle a una radio armónica, una en donde cada vez que me cuenten una historia, me transporte a través de la imaginación hasta el lugar de los hechos, finalmente eso es la magia de la radio, es esa compañera que nos acompaña a todas partes, es esa amante que se mete hasta las sábanas con nosotros y es aquella que nos platica mientras estamos cocinando, trabajando o descansando.

Retomando el tema de un inicio, capacidad de reacción y agenda telefónica sustanciosa; suponga que tiene su programa de noticias en vivo y justo antes de comenzar le informan que media ciudad acaba de ser destruida por un meteoro, si no tiene capacidad de reacción no buscará a nadie que le hable en ese momento sobre lo que está sucediendo, no pensará en buscar a protección civil, a algún meteorólogo, a algún experto en fenómenos naturales, a vecinos de esa zona, al gobernador, vamos a nadie, entonces su noticiario de ese día simplemente pasará a la memoria de las personas como aquel que no le informó de viva voz lo que estaba sucediendo realmente; por el contrario, su capacidad de reacción ante situaciones inmediatas es muy buena y en cuestión de segundos piensa en todas las opciones antes mencionadas y algunas más, pero no tiene un solo número de contacto, pues le informo que pasará exactamente lo mismo que si no se le hubiera ocurrido nada.

Lea, lea mucho, libros, periódicos, revistas; escuche música de todo tipo, todo el tiempo; oiga radio en todos los formatos y de distintos países, no importa que no sepa el idioma, conozca el ritmo de producción de otras latitudes, identifique qué puede funcionar en su comunidad y qué no; enamórese de la radio como radioescucha y luego hágalo como productor.

Victor Magaña.
@semaforoenambar
Intentando hacer radio desde 2007

miércoles, septiembre 24, 2014

Leer por qué, escribir para quién

"Algo tiene que persuadirnos a nosotros los lectores de que nos enfrentamos a una fuerza (una mente, una competencia prometedora, un almacén de palabras, una atractiva imaginación) que tiene para nosotros algo que necesitamos, que nos mejoraría y posiblemente nos renovaría". R. Ford


Un lindo trabajo


Con la diseñadora Claudia Espinosa, junto al equipo de Edunlpam y de la Secretaría de Cultura y Extensión de la UNLPam, editamos esta linda publicación que reúne el resumen de diez años de proyectos de Extensión Universitaria.

sábado, septiembre 20, 2014

jueves, septiembre 18, 2014

Cosas que andan por ahí


Metáforas

"Todo mensaje de marca se encuadra dentro de una metáfora dominante, estas metáforas son dispositivos que sintetizan nuestros modos de ver las cuestiones del mundo y nuestras circunstancias".


miércoles, septiembre 17, 2014

Los desnudos y los muertos

Escribo. Escribo sobre un libro que acabo de leer, 700 páginas de "Los desnudos y los muertos", de Norman Mailer. Lo escribo como si se lo estuviera contando a un amigo aficionado a la lectura, sin el libro en la mano ni consultando datitos en google. Escribo tratando de invocar la pasión que siento por la lectura. No te voy a decir que no podés vivir sin haber leído este libro, podés vivir sin leer ningún libro.

Lo que esta novela tiene de bueno es que cuenta la Segunda Guerra Mundial desde la mirada de un grupo de estadounidenses que antes de la guerra tenían una vida común, distintas vidas con esposas, hijos, trabajos o sin trabajo, padres y madres, novias... y en la guerra ven cómo su cuerpo, su mente y su espíritu son llevados más allá de los límites, todo contado con maestría por Mailer.

La guerra del libro transcurre en una isla del Pacífico, con los aliados de este lado y los japoneses del otro. Todo bien claro y delimitado, como en las guerras de la infancia, los buenos contra los malos en los límites de una vereda. Y pienso en las guerras actuales, que me cuesta seguir: Ucrania, Estado Islámico, EEUU... quiénes son los malos, cuál es el campo de batalla.

Te lo recomiendo, claro que te lo recomiendo. A pesar de ser varios personajes, cada uno va apareciendo claramente, con su propia personalidad llena de rollos personales, miedos, dudas, esperanzas. Y está eso de las decisiones en lo alto que no consideran la vida de los de más abajo, se ve clarito. Me gustó mucho.


martes, septiembre 16, 2014

Vivir, leer y escribir para escribir cosas así

"En California se da una raza de trotamundos errantes que trabajan de peones de albañil, de carpinteros, en los estacionamientos. Logran conservar cierto grado de dignidad, sorprendentemente no se avergüenzan. Aunque sepan que la cara se les surcará de arrugas, que su charla llana acabará siendo tonta, que al final los aplastarán los que siguieron estudiando, compraron tierras o se hicieron abogados, poseen una fuerza exasperante, la del condenado. Pueden hablar con cualquiera, pueden decir la verdad". James Salter

lunes, septiembre 15, 2014

Un consejo para filmar

"No filmes demasiado 'porque la cinta es barata'. Lamentarás el capricho cuando comiences a montar y te veas desbordado por tener demasiadas posibilidades. Filma las tomas que necesites y pasa a otra cosa, pero revisa lo filmado antes de dejarlo".


jueves, septiembre 11, 2014

Cantantes

Me parece que un cantante es grande cuando te hace evocar situaciones que nunca viviste y lugares donde nunca estuviste. Se me ocurrió anoche mientras miraba una obra de teatro y alguien cantaba en italiano. Por ejemplo, Frank Sinatra te hace creer que alguna vez tomaste un martini en un gran salón en Nueva York y Mercedes Sosa que te criaste en una casa con patio de tierra con enredadera, y una mesa de madera puesta a la sombra.

martes, septiembre 09, 2014

Gran reseña de la novela "Debajo de tus pies nada"


PARA RECORDAR: LA NOVELA DE CAROLA DI NARDO

por Miguel de la Cruz

¿Por qué comentar recién ahora esta novela cuando fue presentada en abril? Porque la sobreabundancia editorial y mediática con que cuentan los escritores famosos, hace que los desconocidos presenten sus libros y en poco tiempo se los olvide. Como dice un refrán ruso: “Recién se está muerto después de los cuarenta días”. Te recuerdan los cercanos, en este caso los lectores amigos, pero para los demás pasaste a una historia desmemoriada, y tu libro se escurre en la pila del fondo. Aunque ingenua la estrategia, tal vez un comentario posterior a los primeros meses resucite el deseo de leerla o releerla. La relectura es una alternativa a la dispersión que propone el mercado en su oferta desmedida. Antes se neutralizaban determinados libros censurándolos; hoy pasan desapercibidos en una promiscuidad de sets amontonados.


Releamos entonces.


Desde las primeras páginas, los conflictos impregnan la narración. Frases cortas, rítmicas, directas y también sugerentes repasan las acciones íntimas de cada protagonista que comparten escenas desde vivencias diferentes, cuando no similares. La narración se demora en las acciones como si fueran pensamientos que pasan y vuelven.


La tensión comienza con una separación matrimonial y no para hasta el final. Una mujer vuelve al hogar de su infancia, con su madre, trayendo sus hijos. Ella es Patricia. Está el espejo donde se miraba de adolescente. No va a encontrar esa imagen, claro. Todo es recuerdo, y no se sabe si haber vuelto al primer hogar es una derrota o un alivio, porque el recuerdo de su esposo desocupado la oprime, y en realidad es el futuro el que la oprime, una incertidumbre desde donde la atmósfera argumental alcanza a todos los roles que cada cual cumple con el rigor de las circunstancias.


Como en todo, cada uno tiene su versión de los hechos, porque cada uno tiene sus emociones. Y esta es una novela de emociones, o donde las emociones gobiernan la historia. El es Paco y tiene su historia, dentro y fuera de lo que son sus hijos. Y Patricia, su mujer.


La agotadora búsqueda de trabajo, la voluntad minada por la impotencia, abaten al desocupado. “El día era de otros, Paco sólo hacía una cola”. Su mujer lo acecha. El malestar, el malhumor, la agresión verbal, crean la atmósfera que asfixia a Paco, que es un detallista de los gestos y la presencia de la gente, mientras Patricia tiene una visión acabada de lo que es sobrevivir y sostener una familia, demasiado acabada, tal vez. ¿Él es más sensible que ella? Cada lector tiene su respuesta, según, si está en el medio o toma partido por uno de los dos, como pasa en la vida real. El duelo está presente, como la calle por donde circulan historias parecidas, todas buscando un sentido a través de sus protagonistas, que se mueven en escasas o evanescentes posibilidades, forcejeando con injusticias y barajando la idea del suicidio.


Las frases cortas, por su insistencia, pueden meterse en tu cabeza y llegar al parloteo, como cuando mirás mucho tiempo la tele en la cama, y al otro día, al levantarte, las voces y las imágenes se agolpan en tu memoria confusa hasta que te despiertan y tenés la sensación de que has arribado a tu baño desde otro mundo.


Cuando las frases se alargan, el aliento vuelve a llenar el cuerpo. O de pronto, se plantea un diálogo a la manera de una obra teatral, y los personajes toman distancia de sus dramas, como si sólo los representaran.


Si en un principio Paco buscaba trabajo de mala gana, sobre las últimas páginas ha encontrado su lugar en el mundo: la intemperie, aunque no la desolación que antes lo acechaba, bajo techo. Paco duerme en una plaza, con un loco, en donde busca hojas para dibujar, porque él es un artista y se ha rencontrado con su pasión: retrata gentes en la plaza. Los marginales son sus compinches, cultivan la solidaridad de los que no tienen nada que perder; él tampoco. A esta altura, la historia es de Paco.


Aunque se diría que ningún personaje es secundario. Por eso son fáciles de recordar. Se llaman, entre otros, Amílcar, Blanca, Atilio, Marucha, Leónidas. Basta que uno de ellos aparezca en primer plano para que su situación, su pasado y su peregrinaje -por un barrio o por los pensamientos- se hagan patentes y se relacionen con los otros de tal manera que, si uno solo faltara, la historia sería bien distinta o no hubiera podido ser concebida. A veces sus voces se filtran en el relato y son ellos los que narran. La primera persona está bastante presente y hasta puede mimetizarse con la tercera del narrador. Ninguno tiene futuro, excepto la novela, que tiene una proyección en el tiempo con su testimonio existencial, y también, como su autora rememoró al presentarla, con aquellos días trágicos en Argentina, durante el llamado “corralito” del año 2001. 


Para recordar: una novela que abre una nueva perspectiva en la narrativa local, aquélla donde cada fragmento detalla como una lupa las particularidades de los hechos, de las historias y de las personas que en las dificultades encuentran su propia trascendencia, a fuerza de ir y venir. Es decir que hay más de una mirada, no una ideología que pretende totalizar una sola visión en unas pautas programáticas. Su final es memorable, un avance de película anticipando un amor que está por empezar o va a ser redescubierto, y ya se lo percibe en el aire, casi que arrolla, una onda estremecedora propagándose en cámara lenta entre un hombre y una mujer, uno que enfoca al otro, dos sobrevivientes que se acercan, mientras bajo sus pies se fusionan la nada y el todo.

lunes, septiembre 08, 2014

Contra la chatarra en la producción de radio

Dando uno de los talleres de producción periodística en radio, solté que la producción era necesaria para combatir la “chatarra sonora”. La cosa ya pasaba sin mayor trámite pero una tallerista preguntó “¿Qué sería chatarra sonora para vos?”. No lo había pensado detenidamente con anticipación pero igual traté de definir: la improvisación por la improvisación misma, el disparo a repetición de datos sin ningún sentido, el chorro constante de palabras sin anclaje en el servicio público –esencia de la producción de radio, para mí-, diálogos interminables sobre banalidades, polémicas inventadas sobre temas olvidables, la declamación de opiniones personales como si fueran verdades absolutas… algo de eso es lo que considero “chatarra sonora” y que pude organizar en mi cabeza gracias a aquella pregunta. Y no se trata de hacer programas formales y aburridos, hablamos de otra cosa.

Saldungaray, provincia de Buenos Aires. Invierno.